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Mis propias historias como creadora
Detrás de cada joya también hay una historia.
Algunas nacen de una conversación, otras de un viaje, de un paseo junto al mar, de algo que encuentro en la naturaleza o simplemente de una idea que aparece mientras trabajo en el taller.
Quiero aprovechar esta página para, poco a poco, contaros mis historias como creadora. Os voy a ir explicando algunos detalles, por ejemplo: cómo nace una pieza, qué me inspira, un viaje que desencadena una colección, algo que encuentro en la naturaleza, una experiencia que convierto en joya...
El mar me inspira
El Sea Glass llegó a mi mundo de una manera muy especial: buscando pequeños fragmentos de vidrio que el mar ha ido transformando con el paso del tiempo.
Me gusta encontrarlos personalmente y guardar cada uno con el lugar donde apareció. Por eso conservo mis Sea Glass en pequeñas bolsas, cada una identificada con su lugar de origen.
Garbet, Pineda de Mar, Mataró, las Islas Cíes, Canarias, Creta, Croacia, Islandia...
Cada costa deja sus propios colores, formas y texturas.
Después, algunos de esos pequeños fragmentos terminan convirtiéndose en joyas.
Lo que antes fue un objeto perdido en el mar vuelve a tener una historia, esta vez en forma de anillo, pendiente o colgante.
Descubre donde lo encontré
Un paseo por el Park Güell
Hay veces que una joya aparece sin haberla planeado.
Un día fui al Park Güell con los niños del colegio. Entre la arquitectura, las formas y los colores de Gaudí, algo se quedó dando vueltas en mi cabeza.
Al volver a casa, me senté en el taller y empecé a trabajar.
Así nació este pequeño anillo, inspirado en la naturaleza y en los colores que asociamos con el universo de Gaudí.
No fue un encargo ni partió de una historia concreta. Simplemente fue una de esas ocasiones en las que una experiencia del día se transforma, casi sin darte cuenta, en una joya.
Descubrir el anillo inspirado en Gaudí
Pequeños tesoros encontrados junto al mar
A veces no necesito viajar muy lejos para encontrar algo especial.
En una de mis visitas a la costa del Alt Empordà encontré en la playa de Garbet un pequeño «ojo de Santa Lucía», una de esas piezas naturales que el mar deja entre las piedras.
Me lo llevé conmigo al taller.
En lugar de guardarlo simplemente como un recuerdo, decidí convertirlo en una joya, respetando su forma y dejando que el propio material fuera el protagonista.
Me gusta especialmente esa idea: encontrar algo en la naturaleza y darle una nueva vida sin borrar la historia que ya trae consigo.
Descubrir el anillo del ojo de Santa Lucía
Del paisaje al taller
La naturaleza está muy presente en mi trabajo.
Me inspiran las hojas, las flores, los animales, las piedras, el mar y también los pequeños objetos que encuentro durante mis viajes y paseos.
Pero mi relación con la naturaleza no consiste solo en reproducirla.
A veces es un color el que me inspira. Otras veces, una textura, una forma o simplemente un pequeño fragmento que encuentro y que me hace pensar: «esto podría convertirse en una joya».
Después empieza el proceso en el taller: probar, transformar, equivocarme, volver a empezar y descubrir poco a poco en qué quiere convertirse ese material.
Quizás por eso ninguna pieza es exactamente igual a otra.
Descubrir Naturaleza hecha joya
Y las historias continúan
Estas son solo algunas de las historias que hay detrás de Crisattelier.
Seguiré añadiendo aquí aquellas experiencias, lugares, descubrimientos e ideas que, en algún momento, terminan encontrando su camino hasta mi taller.
Porque para mí, crear una joya también es conservar un pequeño fragmento de aquello que me inspiró.
Donde las historias se convierten en joyas.
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