Quien hay detrás de Crisattelier?
Hola, soy Cristina.
Siempre he sentido la necesidad de crear con las manos.
No recuerdo un momento de mi vida en el que no estuviera aprendiendo una nueva técnica o descubriendo una nueva forma de transformar un material.
Empecé con el macramé cuando era muy joven. Después llegaron el dibujo al carbón, la bisutería, las acuarelas, el óleo, el pirograbado, la costura, la resina, el reciclaje, las fofuchas, el fimo, la plata...
Cada técnica me enseñó algo diferente, pero todas tenían algo en común: la curiosidad, las ganas de experimentar y el deseo de convertir una idea en algo que pudiera tocarse y conservarse.
Durante más de treinta años fui maestra. Enseñé Arte y Lengua Inglesa, y siempre intenté transmitir a mis alumnos el placer de crear, de experimentar y de descubrir aquello que eran capaces de hacer con sus propias manos.
Hace unos quince años descubrí la joyería.
Desde entonces, se ha convertido en una parte muy importante de mi camino creativo. La plata me permitió reunir muchas de las cosas que siempre me habían apasionado: trabajar con las manos, experimentar con materiales y técnicas diferentes y, sobre todo, crear piezas que tuvieran un significado especial para quien las lleva.
Con el tiempo fui explorando distintas formas de hacer joyería. Algunas piezas nacen de la naturaleza: una hoja, una flor, un animal, una piedra con una forma especial.
Otras nacen de una historia personal: una persona querida, un caballo, un perro, un paisaje o un momento que alguien quiere conservar para siempre. En estos casos, creo joyas personalizadas a partir de una historia, un recuerdo o incluso una fotografía, transformando aquello que es especial para alguien en una pieza única hecha a mano.
Y otras veces simplemente encuentro un material que me llama y empiezo a imaginar qué podría llegar a ser.
Así nació Crisattelier.

Una parte de mi trabajo son las piezas creadas con Sea Glass, pequeños cristales transformados durante años por el mar que recupero y convierto en nuevas joyas.
Pero no es el material lo que define mi trabajo.
Lo que realmente une todas mis piezas es la historia que hay detrás.
Este año he empezado una nueva etapa de mi vida al jubilarme, pero no una nueva etapa creativa. Crear forma parte de mí desde hace muchos años y sigue siendo una de las cosas que más disfruto.
Y también sigo compartiendo esa pasión enseñando joyería y acompañando a otras personas en su camino creativo. Ver cómo descubren nuevas posibilidades, experimentan y consiguen crear algo con sus propias manos sigue emocionándome tanto como el primer día.
Cada joya está hecha a mano, con calma, curiosidad y respeto por el material y por aquello que representa.
Porque para mí una joya no tiene que ser solamente bonita.
Tiene que significar algo.
Y quizá por eso, al final, todas mis joyas cuentan un poco lo mismo:
No creo joyas. Conservo historias.
